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Exposición: “Cupido” (Parmigianino) del Museo Nacional del Prado

Archivo Fotográfico. Museo Nacional del Prado. Madrid

Detalle CUPIDO Parmigianino (copia)

Jueves 16 de Noviembre de 2017
Jueves 21 de Diciembre de 2017
18:00-21:00
De martes a sábado

Sede A Coruña


Abierto al público

Con motivo del ciclo de conferencias “La era de los genios. De Miguel Ángel a Arcimboldo” la Fundación Barrié presenta una obra emblemática de la colección permanente del Museo del Prado, elegida a tal fin, por el profesor Francisco Calvo Serraller, director del ciclo. La obra “Cupido” Parmigianino. Girolamo Francesco Maria Mazzola (Copia), se podrá ver en la sede de la Fundación desde mañana y hasta el 21 de diciembre de 18h a 21h de martes a sábado.
 
La apertura al público de esta exposición temporal coincide con la próxima conferencia a cargo de Cristóbal Belda, catedrático emérito de Historia del Arte, Universidad de Murcia. La conferencia tendrá lugar mañana a las 20 horas bajo el título: “Benvenuto Cellini, libero de lingua a la par che di mano”.
 
Obra invitada del Museo Nacional del Prado
Parmigianino. Girolamo Francesco Maria Mazzola (Copia)
Cupido
Finales del siglo XVI
Técnica: Óleo sobre lienzo, 148 cm x 65 cm
© Archivo Fotográfico. Museo Nacional del Prado. Madrid
 
Esta obra, que formó parte de las colecciones reales españolas, desde las que pasó al Museo del Prado, es una copia de época de una de las pinturas más relevantes de Girolamo Francesco Maria Mazzola (Parma, 1503 - Casalmaggiore, 1540) más conocido como Parmigianino, sobrenombre que tomó de su ciudad natal. Parmigianino nació dentro de una familia de artistas y fue un pintor excepcionalmente precoz, que destacó también en el dibujo y el grabado, siendo uno de los más prodigiosos y fecundos dibujantes de todo el Renacimiento. De la impresión que causó este joven artista, figura fundamental en el desarrollo del manierismo, da cuenta lo que sobre él escribió Vasari en sus famosas Vidas: «Incontables personas decían públicamente en Roma que el espíritu de Rafael había pasado al cuerpo de Francesco, al verlo singular en el arte y tan agradable en las maneras».

Parmigianino pintó el cuadro en el que se basa esta obra en 1534 para su amigo y mecenas Francesco Baiardo. La pintura fue heredada por Marcantonio Cavalca para después pasar a las manos de Antonio Pérez, secretario de estado de Felipe II, quien lo trasladó a España. Seguramente sería en ese momento cuando se realizó esta copia, que posee las mismas dimensiones del original y que se mantiene fiel a la composición y técnica del mismo. El original fue finalmente enviado al emperador Rodolfo II en 1605 y se conserva en el Kunsthistorisches Museum de Viena con el título de Cupido tallando su arco. La obra gozó de una enorme popularidad y ejerció una profunda y duradera influencia, de lo que es prueba que a lo largo de los años se realizaran más de cincuenta copias, incluida una de mano del mismísimo Pedro Pablo Rubens realizada en 1614 y que se conserva en la Alte Pinakothek de Múnich. La que aquí se expone es una de las más tempranas y cuidadosas y en ella se manifiesta el extraordinario alargamiento de la figura humana que caracterizan el estilo final de Parmigianino cuyo más claro exponente es su famosa La Virgen del cuello largo de la colección de la Galleria degli Uffizi de Florencia. Cupido aparece representado, no como un niño sino como un adolescente, lo que aporta un mayor carácter erótico a la composición, y acompañado por dos amorcillos, uno de los cuales sonríe y abraza a su compañero de quien intenta lograr que toque a Cupido. El otro, sin embargo, llora y, según escribe Vasari, “para no ser quemado por el fuego del amor, se niega obstinadamente”. Cupido mira de manera seductora al espectador mientras trabaja en su arco que apoya irrespetuosamente sobre dos libros, simbolizando el triunfo del amor y el deseo sobre la razón y el conocimiento. Esta compleja iconografía y su forma de representarla convierten este cuadro en un ejemplo extraordinario del ingenio y la sofisticación de la obra final del artista.





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