Relato de Daniela (1º Premio Concurso Literario 2015-2016)


DÍA 1:

Hoy me he levantado sin ganas, otro lunes más aburrido y sin motivación alguna mas que acabar pronto en el instituto y así poder irme al parque con mis amigos, nos pasamos allí todas las tardes. Últimamente están fumando demasiado, empezaron fumando tabaco y ahora han pasado a fumar hachís y marihuana. No era algo habitual en nuestro grupo, pero poco a poco nos hemos ido familiarizando y acostumbrando a ir colocados todo el día, es algo guay, te sientes muy bien contigo mismo y muy relajado. A mí al principio me asustaba un poco hacerlo, pero me insistieron en que los probase y no pude decir que no. Toda mi vida he odiado los lunes pero cuanto más mayor me hago más odio creo hacia todos los días de la semana, odio la rutina, odio estudiar y más aun odio llegar a mi casa y no poder fumar durante toda la noche porque mi madre no me deja. Cada vez me disperso más y dejo atrás mis estudios.

DÍA 2:

Hoy es martes, estaba en clase de física bastante aburrida y desmotivada cuando nuestra tutora nos vino a buscar a clase para bajar a una charla que venían a darnos desde la cárcel de Teixeiro. Era una charla antidrogas y a mí sinceramente me pareció un poco coñazo el plan antes de ir porque pensé que sería la mítica charla a la que nos llevan a todos los jóvenes para darnos miedo y convencernos de que no fumemos, no nos droguemos y no bebamos alcohol. Pero bueno al final resultó que no era ningún rollo así. Vinieron unos chicos a contarnos por lo que ellos habían pasado, sus historias y experiencias, pero lo que más me llamó la tención fue la sinceridad con que nos trataron, no vinieron a comernos la cabeza ni a decirnos que tenemos o no que hacer para dejar de consumir o para directamente no llegar a consumir nunca, sino a decirnos la realidad que ello conlleva y mostrarnos lo cerca que estan estas cosas de nosotros. Aunque me resultó entretenida no me pareció que a mí me fuese a pasar nada de lo que nos contaron, yo controlo lo que consumo y lo que no y no tendré esos problemas. Y aunque tuviese la intención de dejar de fumar porros no podría porque si no mis amigos se reirían de mí por hacerlo y creerme las cosas que siempre advierten los adultos para meternos miedo.

DÍA 5:

Llevo castigada tres días sin poder bajar con mis amigos y sin móvil porque mi mejor amiga ha hablado con mi madre para contarle que yo había empezado a fumar porros con unos amigos que a ella le parecían una mala compañía y los cuales mi madre ni siquiera conoce y por eso le creyó. Estoy muy cabreada porque no entiendo cómo mi amiga me ha podido hacer esto, ¡¡fumar marihuana no es malo!! Ella sabe que me gusta fumar y que lo hago también para poder divertirme con mis amigos de la plaza e integrarme mejor, yo controlo y no necesito su ayuda.

DÍA 9:

Sigo castigada pero hoy he podido bajar un rato para ir a ver a mi amiga y darle las gracias por haber hablado con mi madre y habérselo contado. Me di cuenta hoy de que ellas tenían razon sobre lo que decían. Estuve en la cárcel de Teixeiro esta mañana y me hizo pensar mucho mi experiencia allí. La mayoría de los internos con los que hablé comenzaron igual que estoy comenzando yo, llevándose con malas influencias, dejándose influenciar y por la ignorancia que tenían acerca de las consecuencias de sus actos. Si ellos ni nadie pueden “controlar”, yo tampoco porque ni soy más lista que ellos ni tengo otra naturaleza diferente. Fui consciente de todo lo que podría perder si seguía con ese comportamiento y actitud. No quiero perder mi libertad, mi rutina ni mucho menos decepcionar a mi familia. Ahora mismo pienso en mis actos y me pregunto ¿Por qué me he dejado llevar así? ¿Qué vi de bueno en las drogas? Todavía no encuentro ninguna respuesta que sea positiva a estas preguntas y ahora me doy cuenta de lo bien que actuó mi amiga al contarle todo a mi madre y hablar conmigo. Me alegra poder estar centrada en mis estudios y no dispersarme en el parque fumando y me alegra ser libre y poder darme cuenta de todo lo que tengo.

Daniela Otero Tierno, 17 años, 1º A (bachillerato), Instituto Eusebio da Guarda (A Coruña)